Iglesia Ortodoxa

Distribución de la Ortodoxía en el mundo por países.    Religión dominante    Religión minoritaria importante (sobre el 10%)
Distribución de la Ortodoxía en el mundo por países.
Religión dominante
  Religión minoritaria importante (sobre el 10%)

La Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa es una comunidad cristiana cuya antigüedad, según la tradición, se remonta a Jesús y a los doce apóstoles, a través de una ininterrumpida sucesión apostólica. Es la tercera de las tres grandes iglesias o comunidades cristianas, junto con la Iglesia Católica Romana y el conjunto de iglesias protestantes, y cuenta con aproximadamente 215 millones de fieles en todo el mundo. [1]

La Iglesia Ortodoxa es la heredera de todas las comunidades cristianas de la mitad oriental del Mediterráneo. Su doctrina teológica se estableció en una serie de concilios, de los cuales los más importantes son los Siete Concilios Ecuménicos orientales, que tuvieron lugar entre los siglos IV y VIII. Tras varios desencuentros y conflictos, la Iglesia Ortodoxa se separó de lo que hoy es la Iglesia Católica en el llamado Cisma de Oriente y Occidente, el 16 de julio de 1054. El cristianismo ortodoxo se difundió por Europa oriental gracias al prestigio del Imperio Bizantino y a la labor de numerosos grupos misioneros.

En la actualidad, el cristianismo ortodoxo es la religión dominante en Grecia, Chipre, Georgia, Ucrania, Serbia, Montenegro, Macedonia, Bosnia-Herzegovina, Rumania, Moldavia, Bulgaria, Bielorrusia, Rusia, y Armenia. Debido a la emigración, existen también comunidades importantes en Estados Unidos, Canadá y Australia.

La Iglesia Ortodoxa está en realidad constituida por varias iglesias autocéfalas, que reconocen la autoridad, meramente simbólica, de acuerdo al patriarcado que correspondan, Ej: Patriarcado de Antioquía, de Constantinopla, Patriarcado Griego, etc


Tabla de contenidos

Doctrina

La Trinidad

La doctrina ortodoxa con respecto a la Trinidad está resumida en el Símbolo Niceno-Constantinopolitano. Los cristianos ortodoxos creen en un solo Dios, a la vez uno y trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo, de una sola naturaleza e indivisible. La Santísima Trinidad son tres personas distintas e inconfundibles, cada una de las cuales es una hipóstasis de la Trinidad, que comparte una misma esencia, en griego ousia, increada, inmaterial y eterna. Al explicar la relación de Dios con su Creación, los teólogos distinguen la esencia eterna de Dios de sus "energías increadas", aunque se advierte que dicha distinción es artificial y no hay división posible en Dios. Tanto las energías como la esencia son, de forma inseparable, Dios. La distinción es usada por los teólogos para explicar cómo Dios puede ser al mismo tiempo trascendente (su "esencia" se mantiene fuera e infinitamente distante de su creación) e inmanente, interviniendo en su creación (sus "energías increadas" interactúan con su creación). Es también en sus energías como llegamos a distinguir las tres personas de la Trinidad

Salvación

Según los cristianos ortodoxos, el hombre fue creado en perfecta comunión con Dios, pero se alejó de Dios por el pecado

Tradición

La Iglesia Ortodoxa se considera a sí misma, la continuación de la iglesia establecida por Jesús y sus apóstoles. El cabeza de la Iglesia es considerado Jesucristo.

Historia

Cruz ortodoxa: La línea superior que atraviesa esta cruz se dice que representa el sitio donde Jesús posó su cabeza y la línea que cruza la parte de abajo representa los pies perforados de Jesús y su intensa agonía.
Cruz ortodoxa: La línea superior que atraviesa esta cruz se dice que representa el sitio donde Jesús posó su cabeza y la línea que cruza la parte de abajo representa los pies perforados de Jesús y su intensa agonía.
Entre los siglos VIII y XI se produjo la definitiva maduración de la Iglesia ortodoxa griega en torno a la figura del patriarca de Constantinopla. Los otros patriarcados orientales reconocidos en el Concilio de Calcedonia del año 451 (Alejandría, Antioquía, Jerusalén), habían perdido importancia al ser sometidos sus territorios en el dominio islámico, y las relaciones con Roma eran lejanas, aunque todavía frecuentes, al estar situada esa ciudad, desde el punto de vista bizantino, en la periferia del mundo civilizado. El Papa parecía más atento a lo que ocurría en la nueva cristiandad occidental, aunque todavía, mientras duró el dominio imperial en el exarcado de Rávena, varios Papas fueron de origen griego o sirio.

El episcopado oriental reconocía al obispo de Roma un primado de honor pero entendía que las decisiones doctrinales y disciplinarias debían de ser tomadas por los patriarcas conjuntamente o en un concilio general, y nunca abandonó lo esencial de esta postura, incompatible con el auge de la primacía romana y su evolución desde la segunda mitad del siglo VIII.

Roma, por su parte, no estaba dispuesta a aceptar el predominio imperial cesaropapista a que estaba sujeta la Iglesia en Bizancio; sólo entendiendo esta diversidad de puntos de vista se pueden comprender las razones que acabaron separando a las dos iglesias, más, incluso, que sus pequeñas divergencias dogmáticas y de uso litúrgico, aunque a través de ellas se manifestaban maneras distintas de entender la religiosidad: uso de lenguas diferentes, calendarios litúrgicos y, en parte, santoral específicos, sensibilidad especial respecto al culto a los iconos, cánones también diversos -por ejemplo los establecidos en el llamado Concilio Quinisexto (año 692), que Roma no reconoció por no haber intervenido en él pero que son "una de las bases esenciales del Derecho canónico bizantino" (Ducellier) en cuestiones importantes, tales como el celibato sacerdotal-.

De hecho, los últimos concilios ecuménicos griegos, porque estaban presentes en ellos legados del Papa, que se celebraron en Oriente fueron los de Nicea en el año 787 y Constantinopla en el 869, este último después de restañarse la ruptura producida por el enfrentamiento entre el patriarca constantinopolitano Focio y el Papa Nicolás I. En lo sucesivo, la Iglesia griega y las que se crearon a partir de ella se organizaron mediante sus propios concilios o sínodos.

Organización

Iglesias autocéfalas

Existen quince (o catorce, según el estatuto que se reconozca a la Iglesia Ortodoxa en América) iglesias ortodoxas autocéfalas, es decir, que poseen la capacidad de nombrar sus propios obispos (incluyendo el patriarca, arzobispo o metropolitano que encabeza la iglesia) y de resolver sus problemas internos sin acudir a ninguna autoridad superior. Aunque actúan de forma independiente, las iglesias autocéfalas se encuentran en comunión entre sí.

Las iglesias ortodoxas autocéfalas son:

Las cuatro primeras son cuatro de los cinco patriarcados primitivos (el primer patriarcado era el de Roma, las otras se dividen de la misma en el 1054).

Las siguientes iglesias tienen también el rango de patriarcados:

Las siguientes iglesias están dirigidas por un arzobispo o por un metropolita.

Iglesias autónomas

Otras iglesias son autónomas, con cierta independencia en asuntos internos pero dependientes de alguna de las iglesias antes citadas. Estas son:

  1. Iglesia Ortodoxa Finesa
  2. Iglesia Ortodoxa Estonia (su autonomía no es reconocida universalmente)
  1. Iglesia Ortodoxa de Monte Sinaí
  1. Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia
  2. Iglesia Ortodoxa Letona
  3. Iglesia Metropolitana Moldava
  4. Iglesia Metropolitana de Besarabia
  5. Iglesia Ortodoxa Japonesa (su autonomía no es reconocida por el Patriarca Ecuménico)
  6. Iglesia Ortodoxa China (su autonomía no es reconocida por el Patriarca Ecuménico)
  7. Metrópolis Ortodoxa Autónoma de Europa Occidental (su autonomía no es reconocida universalmente)
  8. Iglesia Ortodoxa Ucraniana (su autonomía no es reconocida universalmente)
  1. Iglesia Ortodoxa Autónoma de Ohrid (su autonomía no es reconocida universalmente)

Iglesias no canónicas

Existen algunas iglesias ortodoxas que no están en comunión con Constantinopla.

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