Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret (Belén, 6 - 4 a.C. – Jerusalén, 29 - 33), fue —según sus seguidores y otros— un predicador y reformador religioso judío, que vivió a comienzos del siglo I en la región de Judea, en el Oriente Medio.

Desde el siglo XIX a la actualidad, algunos autores han pretendido probar que Jesús no existió.

Las religiones denominadas cristianas siguen su enseñanza; gran parte de ellas lo veneran como Hijo de Dios (y Dios mismo hecho hombre). El Islam lo considera uno de sus profetas más importantes. La influencia de su doctrina en la cultura de Occidente es innegable.

 

El «Sagrado Corazón» de Jesús

Tabla de contenidos

El nombre de Jesús

El nombre " Jesús " significa ‘ Yah salva'. La lengua materna de Jesús era el arameo. Las personas cercanas a él le llamaban por el nombre arameo de Ieshuá (y no Iehoshúa, que es el equivalente de ese mismo nombre en hebreo. Se cree que sus seguidores le llamaban «rabí Ieshuá ben Ioséf» ('rabino Jesús hijo de José').

El nombre Iejoshúa (Yehoshua) o Ieshuá se podría traducir al español como Jesús o como Josué. Los griegos al tratar de pronunciar el nombre Ieshuá lo modificaron en Iesóus y del griego llegó al latín Iesús y, de ahí, al español Jesús.

Otra evolución de Ieshua fue a Ioshuá y de aquí a Josué.

Otro nombre de Jesús es Emmanu-El, que significa ‘[el dios] El [está] con nosotros'. De allí surge el nombre español Manuel).

Los seguidores de Jesús (los cristianos) lo conocen también como Cristo (del griego ???st??, jristós , ‘el ungido') o Jesucristo.

Hagiografía

No existen datos que permitan proporcionar una biografía histórica detallada de Jesús. La mayor parte de la información disponible hoy pertenece al corpus de doctrina religiosa contenida en el llamado Nuevo Testamento; la fiabilidad de éste en cuanto a la información estrictamente histórica es considerada escasa por la mayoría de los historiadores (aun para los de confesión cristiana).

Se está de acuerdo por lo general en considerar que la intención catequética de los evangelistas les indujo a libertades literarias en la redacción que hacen imposible obtener un registro documental fiable de los datos que proporcionan.

Existen varios autores que niegan la existencia del Jesús histórico.

Nacimiento de Jesús

Jesús debió de nacer poco antes del año 4 a.C.. Según algunos autores, en torno al año 7 ó 6 a.C. :

  • Según el Evangelio de San Lucas 1,5, nació bajo el mandato de Herodes I el Grande, que se calcula que murió en el año 4 a.C. (datando la fundación de Roma en 753 a.C.)
  • Algunos autores hacen referencia a que la estrella de Belén que anunció el nacimiento del rey de Judea habría sido una conjunción astral que habría tenido lugar en el año 7 a.C. o 6 a.C..
  • La fecha debía concordar con la matanza de Herodes de los niños «de dos años para abajo».
  • En Lucas 2,1-7 se hace mención de que Jesús nació en Belén antes del censo que iba a establecerse «gobernando Quirino en Siria ». Según Flavio Josefo, el censo debió de tener lugar el año 6 o 7.

Esta última referencia ha sido muy criticada, ya que las fechas no coinciden y el censo habría tenido lugar cuando Jesús hubiera cumplido ya cerca de 12 años de edad. Algunos opinan que Lucas pudo confundir a Quirino con Quintilio. Muchos exégetas opinan que, en realidad, Lucas aprovechó este dato histórico para elaborar un texto catequético por el cual situar el nacimiento de Jesús en la ciudad del rey David, sin importarle la exactitud de las fechas.

En el año 525, el papa Hormisdas encargó al astrónomo y abad escita de un monasterio romano Dionisio el Exiguo establecer como año primero de la era cristiana el del nacimiento de Jesús. El problema es que se equivocó en unos 6 años al datar el reinado de Herodes I el Grande, por lo que dedujo que Jesús nació el año 753 de la fundación de Roma, cuando debió suceder hacia el 748. En todo caso, es una aproximación, ya que tenemos que asumir como cierta y exacta la referencia de Lucas, que claramente utiliza algunos datos históricos con grandes libertades.

Fecha del nacimiento

Tampoco es posible definir la fecha en que nació. El 25 de diciembre se celebraba en el imperio romano la fiesta del dios Sol, al igual que en la mayoría de civilizaciones conocidas de la época.

Por esas fechas en el hemisferio norte se observan los días más cortos del año, por lo que se realizaban diversos ritos para pedir que el sol volviera a brillar con fuerza un año más. Los orígenes de la adoración al sol se remontan a las creencias egipcias, persas e hindúes.

El culto romano al «dios Sol invicto» comienza a tener importancia en el siglo III. Aureliano proclamó durante su mandato (270 - 275) la festividad oficial del 25 de diciembre en honor al sol invictus . El papa Julio I, en el año 336 decidió sustituir las festividades paganas en honor al sol, ordenando a la comunidad cristiana conmemorar el nacimiento de Jesús en esa misma fecha.

Lugar de nacimiento

Tampoco hay certeza acerca del lugar en que nació. Según los evangelios, nació en Belén (Judea). Pero pudo ocurrir en Nazaret (Galilea), en relación con su sobrenombre (Jesús de Nazaret o Jesús el Nazareno), o bien en cualquier otro lugar. Lo cierto es que la localidad de Nazaret no tenía relevancia desde un punto de vista teológico, motivo por el cual cabe dentro de lo posible que Lucas situara el lugar de nacimiento en Belén (en donde había nacido el rey David, siete kilómetros al sur de Jerusalén). Esto explicaría por qué utilizó a Quirino y el censo como excusa para su elaboración literaria. Así, se hacía referencia a una cita del Antiguo Testamento:

Pero tú, Belén Efrata, aunque pequeña para figurar entre los clanes de Judá, de ti me saldrá quien ha de ser dominador en Israel, cuyos orígenes vienen de antaño, desde los días antiguos.

Libro de Miqueas 5,1

Era hijo de María. Respecto a su padre, también existe controversia. El Nuevo Testamento se refiere a José como el esposo de María, y no como el padre biológico de Jesús, puesto que Jesús era considerado hijo de Dios concebido por el Espíritu Santo. En la genealogía de Jesús que se encuentra en el capítulo 1 del Evangelio según san Mateo, al nombrar a Jesús no se habla de « concepción », como en su línea genealógica.

De hecho, relata que José tuvo la intención de dejar a María pero en un sueño, un ángel de Dios le reveló que debía aceptar a María y a su hijo, a quien debía llamar Emmanuel (esto es, Dios con nosotros'), pues él traería gran salvación al pueblo.

Desde el siglo II el Talmud judío (con la idea de satirizar a esta «nueva» secta) expone que María fue violada y, como consecuencia, quedó embarazada de Jesús. Este texto no es muy conocido por los cristianos.

En cuanto a los textos de Lucas y Mateo, atribuyen la concepción de Jesús a un milagro de Dios, sin participación del hombre. De estas referencias neotestamentarias procede la idea de la concepción virginal.

La afirmación del mantenimiento de la virginidad durante el parto (o sea, la ausencia de rotura del himen), tiene su origen en textos de la época (como el Evangelio de Santiago) que no son aceptados por el Vaticano.

Si bien es un dato controvertido, algunos afirman que Jesús debió de tener hermanos o hermanastros. Sin embargo, al respecto no puede afirmarse nada con certeza. La palabra utilizada para designar a los hermanos, tanto en arameo, ('âch-'achâ) , como en griego (adélfoi) , también se utiliza para denominar a los parientes o familiares.

Respecto a una tumba encontrada en el año 2002 donde puede leerse: "Jacobo, hijo de José, hermano de Jesús", se ha desmostrado su origen fraudulento. El anticuario que vendió la pieza fue detenido unos meses más tarde por tráfico ilegal de piezas arqueológicas. La Dirección de Antigüedades de Israel afirmó en junio de 2003 que la inscripción ha sido realizada en época moderna.

La Madonna Litta, obra de Leonardo da Vinci
La Madonna Litta, obra de Leonardo da Vinci

Adoración de los Reyes Magos

La Biblia y la tradición dicen que tres Reyes Magos procedentes de Oriente acudieron a adorar al niño Jesús, advertidos por una estrella. En estas narraciones es prácticamente imposible distinguir hechos reales de ficticios, dada la clara elaboración literaria de tipo midráshica que tenían.

Hay claras referencias al profeta Isaías :

Una multitud de camellos te inundará,

camellos jóvenes de Madián y Efa;

todos vienen de Sabá;

oro e incienso traen

y anuncian las loas de Yavé.

Libro de Isaías , 60.6

Por tanto, la adoración de los reyes magos podría representar un relato de la adoración de los reyes del mundo al Mesías, inspirándose en el texto de Isaías. También podría reflejar la mejor acogida que iba a tener por parte del pueblo pagano que del pueblo judío.

Huida a Egipto

La tradición quiere que, tras el nacimiento de Jesús de Nazaret, toda la familia hubiera de huir a Egipto, debido a que Herodes I el Grande había ordenado la matanza de todos los niños de dos años para abajo.

El relato guarda cierto parecido con la salvación del bebé Moisés de las aguas del río Nilo, que se cuenta en el segundo capítulo del Libro del Éxodo . Al igual que Moisés fue salvado de las aguas, Jesús fue salvado de la matanza de los niños que presuntamente habría ordenado Herodes.

Esta matanza se encuentra también en la historia de Krishna tal como es contada en las escrituras védicas (especialmente en el décimo canto del Srimad Bhagavatam). El sabio volador Nárada Muni avisó al rey Kamsa que en Mathura había nacido el próximo rey. Entonces el malvado Kamsa mandó matar a todos los recién nacidos.

Huida a Egipto, cuadro de Giotto
Huida a Egipto, cuadro de Giotto

Ningún historiador judío ni romano hace mención a este hecho de importancia, a pesar de que los judíos eran muy cuidadosos de registrar una por una todas las injusticias a las que eran sometidos.

Es probable que éste sea un relato ficticio con fines catequéticos, al igual que el de la adoración de los reyes magos, aprovechando la imagen de sanguinario que tenía Herodes entre el pueblo judío. Teniendo en cuenta que Herodes había mandado matar a toda la familia de su esposa y a tres de sus propios hijos, esta matanza les pareció plausible a los autores de los evangelios.

La elaboración de tipo midráshica del texto, propia de Mateo, incluye una cita «profética» del Antiguo Testamento :

Una voz se oyó en Ramá,

un llanto y un gran lamento:

Raquel llorando a sus hijos.

Y no quería consolarse porque ya no existen.

Libro de Jeremías 31,15

Regreso a Palestina

Judea, a la que pertenecía Belén, estaba bajo el poder de Arquelao, hijo de Herodes I el Grande. Según Mateo, por temor, los padres de Jesús decidieron volver a Nazaret, que pertenecía a Galilea. Para dar veracidad al texto, el autor hace referencia al « profeta », citando un versículo del Libro de Oseas, donde el dios Yavé dice: «...de Egipto llamé a mi hijo» (Os. 11.1).

Mateo probablemente escribió este relato para justificar por qué si el Mesías nació en Belén, a Jesús se lo conocía como «nazareno» (nacido en Nazaret). Para ello, hace referencia al cumplimiento de una profecía del Antiguo Testamento , lo que le daba peso teológico:

...y fue a vivir en un pueblo llamado Nazaret. Así había de cumplirse lo que dijeron los profetas: «Lo llamarán nazoreo».

Evangelio según san Mateo 2.23

La referencia se encuentra en el Libro de los Jueces y habla de que el ángel del dios Yahveh se acercó a la estéril esposa de Manoaj (de la que nunca da el nombre) para anunciarle que tendrá un hijo (que será Sansón, y no el Mesías por venir):

Por eso desde ahora no debes tomar vino ni consumir alimentos impuros. Pues el hijo que darás a luz será un nazireo de Yavé desde el seno de la madre y nunca se cortará el pelo, por ser consagrado a Yavé. Él salvará a los israelitas de los filisteos que los oprimen.

Jueces 13.4-5

La referencia es claramente falsa, ya que Jesús no era nazoreo (o nazireo) sino nazareno, el cual es un gentilicio que se refiere al nacido en Nazaret. Los nazireos eran hombres que se consagraban a Dios por un tiempo o definitivamente. Sansón era nazireo, y posiblemente Juan Bautista había tomado ese voto (ya que, según Lucas 1.15, su madre le contó que había sido visitada por un ángel del dios Yahvéh, que le había dicho que su hijo habría de ser grande ante el Señor, y no bebería vino ni licor (justamente el voto de los nazoreos) y estaría lleno del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre.

En Israel no se conocían congregaciones religiosas como existían en India y China (y ahora también en Occidente). Por eso la ley sobre los nazireos permitía a cualquier creyente consagrarse a Dios de manera personal.

La consagración de Jesús en el templo

Este pasaje de la vida de Cristo incluye la circuncisión, hacia los ocho días de edad, según expone Lucas, y la consagración del niño en el templo. Se trataba de ritos habituales, de acuerdo con la ley judía. El resto de la narración, en relación con Simeón y con Ana, pueden ser una elaboración midráshica, representando al pueblo de Israel a la espera de conocer a su Mesías. Incluye claras referencias al Libro de Isaías, capítulos 42, 49 y 52.

El bautismo de Cristo (1597), cuadro de El Greco
El bautismo de Cristo (1597), cuadro de El Greco

El niño Jesús habla con los maestros en el templo

Lucas relata que Jesús, a la edad de 12 años, tras desaparecer durante tres días, fue encontrado por sus padres debatiendo con los maestros en el templo. A esta edad, un niño judío era considerado «hijo de la ley» (bar miswah) . A partir de esta realidad, el relato muestra un gran paralelismo con los de la Pasión, obediencia al Padre, y desaparición del Hijo de Dios durante tres días.

Por lo demás, debió de ser un joven normal, que ayudaba a su padre José, que era artesano (tekton). El mártir san Justino, a finales del siglo II, interpreta que se dedicaba a fabricar material de labranza. En la versión Vulgata de la Biblia, realizada en el siglo V, san Jerónimo traduce la palabra tekton por el término latino faber, con la misma significación genérica de artesano. Atendiendo a la tradición popular, la mayoría de las actuales versiones de la Biblia traducen tekton por carpintero.

Vida pública de Jesús

Según los evangelios, Jesús inicia su actividad pública al ser bautizado por Juan el Bautista en el sagrado río Jordán. Según Lucas, Juan comienza su actividad pública «el año decimoquinto del imperio del emperador Tiberio; cuando Poncio Pilato gobernaba Judea; cuando Herodes era tetrarca de Galilea; su hermano Filippo, tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias, tetrarca de Abilene, en tiempo del sumo sacerdote Anás y Caifás ».

Tiberio sucedió a Augusto el 19 de agosto del año 767 de la fundación de Roma. Lucas pudo contar los años siguiendo el calendario sirio (que inicia el año el día primero de octubre) o bien el calendario juliano (que comienza en enero) por lo cual no sabemos si tuvo en cuenta el primer año de la sucesión.

Así, la fecha aproximada del inicio de la actividad del Bautista estaría entre los años 27 y 29 de nuestra era. Jesús debió de ser bautizado unos meses después de comenzar Juan su predicación. Lc. 3,23 menciona que «Jesús comenzaba hacia los 30 años» su actividad. Sin mayores pretensiones de exactitud, parece hacer referencia a que había alcanzado la edad de madurez, según la tradición judía, para entrar al servicio del templo.

Bautismo de Cristo, pintura de Piero della Francesca
Bautismo de Cristo, pintura de Piero della Francesca

Por el conjunto de los Evangelios (con especial crédito al [[Evangelio según San Marcos 6), se deduce que predicó y actuó especialmente en la zona norte de Palestina, al menos al principio, y preferentemente en las aldeas que bordeaban el lago de Genesaret. De aquí surgieron sus primeros discípulos, pescadores del lago. Posiblemente, después regresó a Nazaret, donde no fue bien recibido.

Recorrió Palestina, acompañado de sus seguidores o discípulos, entre los que se contaban pescadores, especialmente del mar de Galilea, agricultores, un recaudador de impuestos y un grupo de mujeres. De entre sus discípulos, eligió a doce apóstoles hombres:

  • Simón Pedro.
  • Andrés el Apóstol, hermano de Simón.
  • Santiago el Mayor.
  • Juan, hermano de Santiago.
  • Felipe de Betsaida.
  • Bartolomé, llamado Natanael de Caná.
  • Tomás el Dídimo.
  • Mateo el Publicano, también llamado Leví el de Alfeo.
  • Santiago el de Alfeo.
  • Judas el de Santiago, llamado Judas Tadeo.
  • Simón el Cananeo, también conocido como Simón el Zelote.
  • Judas Iscariote.

Se dice que Jesús realizaba milagros.

Muerte de Jesús

Juan el Evangelista menciona en su evangelio que Jesús asistió a tres Pascuas judías (Jn 2,13; Jn, 13) y murió en la tercera de ellas, por lo que se supone que su actividad mesiánica duró poco más de dos años.

La última cena, cuadro de Leonardo da Vinci
La última cena, cuadro de Leonardo da Vinci

Decidió subir a Jerusalén coincidiendo con la Pascua judía. Provocó a las autoridades religiosas, proclamándose rey y expulsando a los mercaderes del Templo. Esto trajo como consecuencia su apresamiento y ejecución en la cruz, que era un método de ajusticiamiento habitual en el imperio romano.

Respecto a la fecha de su muerte tampoco hay certeza, si tenemos en cuenta el uso simbólico de los números en la Biblia. Existen diversas referencias, en los evangelios, Flavio Josefo y Tácito, al hecho de su muerte, ajusticiado bajo mandato del procurador romano Poncio Pilato, siendo Tiberio emperador de Roma. Según Lucas, fue descendido de la cruz un viernes («era el día de la preparación y comenzaba el sábado»).

Algunos autores fechan la muerte de Jesús en abril del año 30, durante el tiempo de Pascua judía. Coincide, además, que en ese año el día de la pascua caía en sábado, como señalan los cuatro evangelios.

Cristo en la cruz, de El Greco
Cristo en la cruz, de El Greco

En todo caso, no pudo ser mucho más tarde, si tenemos en cuenta que tras su muerte se disolvió su grupo de seguidores durante un tiempo, después se volvió a unir, se organizaron en comunidades, las autoridades judías comenzaron a perseguirlas cuando empezaron a resultar peligrosamente numerosas y, después de un tiempo de persecución, Pablo de Tarso se convirtió al cristianismo en el año 36 ó 37.

San Ireneo de Lyon —que fue auditor de San Policarpo (uno de los cuatro padres apostólicos, quien había sido discípulo cercano de algunos discípulos directos de Jesús)— dijo que «Jesús murió a una edad que lindaba en los cincuenta, en el umbral de su vejez».

Puesto que Pilatos se embarcó rumbo a Roma en el año 38 a «comparecer» ante Tiberio por los cargos que le imputaban (estos cargos son los que convertirían a Pilatos, años más tarde, en el santo más venerado por la Iglesia del Bajo Egipto y la chipriota). Poco antes de llegar a Roma, Tiberio murió y quien lo condenó al destierro a orillas del Ródano, fue Calígula.

Esto dice Eusebio de Cesárea:

Aún no habían pasado 3 años de la muerte del Maestro, cuando Vitelio, procónsul de Siria, dando oído a las quejas de los samaritanos [...]

Historia eclesiástica , 2.7

Poncio Pilatos murió en el año 39. Si todavía no habían pasado «3 años de la muerte del Maestro», y Pilatos se embarcó en el 38, entonces Jesús habría muerto en el 35, y por lo tanto habría nacido en 14 a.C. o 15 a.C.

Cristo, pintura del pintor Matthias Grunewald
Cristo, pintura del pintor Matthias Grunewald

Resurrección de Jesús

Los evangelios afirman que, tres días después de su muerte, Jesús resucitó y ascendió a los cielos. Este hecho es considerado fundamental por la mayoría de las fes cristianas y se conmemora cada año con las fiestas de la Pascua cristiana.

Veracidad histórica de la figura de Jesús

Los Evangelios

La posición de la Iglesia Católica y de la mayoría de las denominaciones cristianas sostiene que los textos del Nuevo Testamento fueron redactados por los discípulos directos de Jesús y por san Pablo, quien tras su conversión se sumó al grupo de los apóstoles.

Numerosos historiadores han señalado, sin embargo, evidencia filológica que apunta a que los textos contenidos en los evangelios y las cartas de los apóstoles no fueron redactados, al menos no en su forma actual, por coetáneos de Jesús.

Se han aducido rasgos formales de la estructura de los tres evangelios llamados sinópticos (Marcos, Mateo y Lucas) que llevan a pensar que los dos últimos son reescrituras del primero, a los que se le añadieron datos (a veces contradictorios entre sí) procedentes de otras fuentes.

Cristo crucificado, obra de Diego Velázquez
Cristo crucificado, obra de Diego Velázquez

La primera mención de los cuatro evangelios con los nombres actuales data del año 180, en que san Ireneo los recapitula, comparándolos a los cuatro puntos cardinales (Wells, 1982).

Los evangelios que aparentemente fueron escritos durante la misma época fueron declarados apócrifos en el concilio de Laodicea.

Con respecto al evangelio de Marcos, el análisis lingüístico señala que varios de los textos no se corresponden con las formas empleadas por los hablantes de lenguas semíticas, como el hebreo y el arameo, habladas en Judea durante la vida de Jesús.

Otros análisis señalan errores relativos a la geografía de la región, a las costumbres de los israelitas y a la práctica religiosa judía que hacen dudar del origen del evangelista; en Marcos 7, la discusión de Jesús con los fariseos sigue la versión griega al citar el texto de Isaías 29:13, que es marcadamente diferente en el original hebreo.

Las palabras de Jesús: «Si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio» (Marcos 10:12, traducción de la Biblia de Reina-Valera, 1960) son inexplicables en boca de un judío, puesto que la ley religiosa imperante (la Halajá ) declaraba explícitamente que sólo el marido podía solicitar y obtener un divorcio, procedimiento descrito en gran detalle en el derecho y ampliamente conocido por cualquier varón con intereses religiosos de la época.

Lamentación sobre el Cristo muerto, cuadro de Giotto
Lamentación sobre el Cristo muerto, cuadro de Giotto

El redactor del fragmento —consistente lingüísticamente con el resto del Evangelio de Marcos— no parece ser natural de Palestina ni judío de religión. Fragmentos como Mc. 5:1-13 (que ubica junto al mar de Galilea una población que en realidad está ubicada a más de 50 kilómetros de distancia) o Mc. 7:31 (que detalla un itinerario geográficamente imposible entre Tiro y el mar de Galilea) fortalecen esta conclusión (Rylands, 1929).

Referencias históricas sobre la existencia de Jesús

Existen escasas referencias históricas independientes (no cristianas) acerca de la existencia de Jesús. Las más citadas habitualmente se describen aquí:

Flavio Josefo

Las Antigüedades judías son una crónica del historiador judeorromano Flavio Josefo escrita hacia el año 93 o 94, que narra la historia del pueblo judío de una manera razonablemente completa. Los intereses de Flavio Josefo —entre ellos ganar la simpatía de Roma hacia los judíos— lo llevan sin embargo a minimizar las noticias que pudieran resultar conflictivas.

Josefo no menciona a los líderes del pequeño grupo de cristianos (Pedro y Pablo) ni a María (la madre de Jesús). Sin embargo, dos párrafos tratan directamente de Jesús de Nazaret:

Ascensión de Jesús, cuadro de Giotto

Ascensión de Jesús, cuadro de Giotto

En el capítulo 18, párrafos 63 y 64 se encuentra un texto denominado tradicionalmente « Testimonio flaviano » (Ant., 18.3.3). La autenticidad del fragmento ha sido objeto de fuerte cuestionamiento filológico e historiográfico; hoy se acepta generalmente, en base a la comparación entre manuscritos y al análisis estilístico, que las referencias tradicionalmente consideradas como evidencia histórica de la existencia de Jesús son interpolaciones posteriores.

En el capítulo 20 se menciona indirectamente a Jesús al relatar la muerte de su hermano Jacob o Santiago (contracción del latín Sanct' Iagus, esto es, san Jacobo):

Ananías era un saduceo sin alma. Convocó astutamente al Sanedrín en el momento propicio. El procurador Festo había fallecido. El sucesor, Albino, todavía no había tomado posesión. Hizo que el sanedrín juzgase a Santiago, el hermano de Jesús, y a algunos otros. Los acusó de haber transgredido la ley y los entregó para que fueran apedreados.

Antigüedades judías , 20.9.1

Esta cita ayuda a datar la muerte de Santiago, hermano de Jesús, en el año 62. El texto del capítulo 20 es filológica e historiográficamente más consistente que el testimonio flaviano; coincide formalmente con el estilo de Josefo, y parece poco probable una interpolación cristiana por la falta de énfasis hagiográfico y la mención de un «hermano de Jesús» (que habría resultado conflictiva para una fe que proclamaba la virginidad de María.

En otro pasaje (Ant., 18.5.2) se hace referencia a la muerte de Juan el Bautista a manos de Herodes, pero sin mencionar su relación con Jesús.

Plinio el Joven

Plinio el Joven, entre el año 100 y 112 escribió al emperador Trajano acerca de los cristianos:

...cármenqüe Christo, quasi Deo, dícere

pervicacia et inflexíbilis obstinatio

...le cantan himnos a Cristo (casi Dios, dicen)

con perseverancia y inflexible obstinación.

Epístolas , 10.96

El segundo verso no se encuentra en algunas ediciones de Plinio. Véase, por ejemplo, el texto en Students.gf.nsu.ru.

Este testimonio, frecuentemente citado por los cristianos, goza de escasa credibilidad. La introducción al párrafo completo (affirmábant áutem , ‘sin embargo afirmaban') deja en claro que el testimonio se transmite verbatim de las retractaciones de los propios condenados por cristianismo, cuyas declaraciones son la única fuente que Plinio menciona.

Tácito

Tácito aporta otra referencia histórica en el año 116 o 117:

Ergo abolendo rumori Nero subdídit reos et quaesitíssimis poenis adfécit, quos per flagitia invisos vulgus Christianos appellábat. Áuctor nóminis eius Christus Tibero imperitante per procuratorem Pontium Pilatum supplicio adfectus érat; repressaqüe in praésens exitiábilis superstitio rursum erumpébat, non modo per Iudaéam, oríginem eius mali, sed per úrbem étiam, quo cuncta múndiqüe atrocia aut pudenda confluunt celebránturqüe.

‘Por lo tanto, aboliendo los rumores, Nerón subyugó a los reos y a inquisitorias penas los afectó, a quienes por sus ofensas odiándolos el pueblo «cristianos» los llamaba. El autor del nombre suyo, Cristo, Tiberio imperando, por el procurador Poncio Pilato de suplicio afectado fue; reprimida por el momento, la fatal superstición de vuelta irrumpió, no sólo en Judea, origen de sus males, sino por la ciudad Roma también, donde todas las atrocidades y vergüenzas del mundo confluyen y se celebran.'

Anales, 15.44.2-3

Aunque la autenticidad del texto de Tácito no ha sido cuestionada, numerosos autores han indicado que se carece de indicaciones sobre sus fuentes; se ha barajado la posibilidad de que se basara en Plinio (ver infra ), o en las confesiones de los propios cristianos frente a la persecución policial. El fragmento aparece en el contexto de una larga diatriba contra los males del gobierno de Nerón, indicando que el interés de Tácito no estaba en el fenómeno cristiano por sí mismo sino en la crítica al emperador.

Suetonio

Gayo Suetonio Tranquilo (75 - 160), escribió acerca de los cristianos (o más bien en contra de ellos) alrededor del 120. Se refiere a que el emperador Claudio es el que expulsó de Roma a los «cr e stianos».

Seguramente Suetonio escribe mal a propósito el nombre Christus (que el idioma latín había adoptado del griego con el significado de ‘ungido [rey]') y la remplaza por chrestus , que en latín significa ‘buen hombre', ‘simple', ‘íntegro', ‘útil', pero que también se podía usar en el sentido peyorativo de ‘simple', ‘ingenuo', ‘tonto' y era un apelativo aplicado a los esclavos (entre los que la liberal doctrina cristiana estaba teniendo más éxito).

Iudaeos, impulsore Chresto, assídue tumultuantis Roma expúlit.

A los judíos, [siendo el] instigador el Simple, [siendo ellos] asiduos tumultuosos los expulsó de Roma.

De Vita Caésarum. Divus Claudius , 25 (‘De la vida de los Césares: Dios Claudio', 25)

Años más tarde Suetonio escribió, en una lista de las actividades realizadas por Nerón:

Multa sub eo et animadversa severe, et coércita, nec minus instituta [...]

afflicti suppliciis Christiani, genus hóminum superstitionis nóvae ac maléficae.

‘Penalizó animadversiones severamente, y leyes coercitivas no [fueron] menos instituidas [o sea: fueron más instituidas que antes]

[Nerón] infligió suplicios a los cristianos, un género de hombres de una superstición nueva y de hecho maléfica.'

De Vita Caésarum. Nero , 16 (‘De la vida de los Césares: Nerón', 16)

No existen más referencias históricas acerca de Jesús del siglo I o principios del siglo II, al margen del Nuevo Testamento, pese a que numerosos historiadores y pensadores documentaron bastante exhaustivamente la época (entre ellos Filón de Alejandría, Juvenal, Séneca, Plutarco, Apolonio, Luciano, Aulo Gelio, Dión Crisóstomo y Valerio Flaco).

Jesús según los grupos cristianos trinitarios

Para los grupos cristianos trinitarios (que son los mayoritarios), Jesús es el hijo de Dios (o sea la segunda persona de la Santísima Trinidad), que fue enviado del Padre para redimir al género humano del pecado original cometido por Adán y Eva al rechazar a Dios, representado en el hecho de haber comido el fruto del Árbol del Bien y del Mal. Para ellos, con la venida de Jesús se inició en la Tierra el Reino de Dios.

Fue en el Concilio de Nicea I del año 325 convocado por el emperador Constantino I el Grande cuando se decidió a favor del trinitarismo frente al arrianismo.

Jesús según el Islam

Para el Islam, Jesús (Isa) es un profeta y mensajero de Dios, uno de los más grandes profetas (junto a Noé, Abraham, Moisés y Mahoma), pero no se lo considera el hijo de Dios, ni se acepta que murió en la cruz. Se cree que su concepción fue "inmaculada" (sin relación sexual), que obró milagros y que vendrá por segunda vez en el fin de los tiempos.

Véase también

  • Cristianismo
  • María
  • San José
  • Cruz
  • Búsqueda del Jesús histórico
  • Josué/Jesús (nombre)

Referencias

  • Crossan, John Dominic, ¿Quién mató a Jesús? (una exposición de las raíces del antisemitismo en los relatos bíblicos acerca de la muerte de Jesús) , Planeta, Buenos Aires, 1995.
  • Rylands, L. Gordon, A Critical Analysis of the Four Chief Pauline Epistles: Romans, First and Second Corinthians, and Galatians (‘análisis crítico de las cuatro epístolas paulinas : a los romanos, a los gálatas y primera y segunda a los corintios'), Watts & Co., Londres, 1929.
  • Rylands, L. Gordon, Did Jesus Ever Live? (‘¿Jesús existió?'), Watts & Co., Londres (Reino Unido), 1929.
Wells, George A., The Historical Evidence for Jesus (‘la evidencia histórica de Jesús'), Prometheus Books, Búfalo (EE.UU.), 1982.

 

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