Cuando
vio a las multitudes, subió a
la ladera de una montaña y se sentó. Sus discípulos
se le acercaron,
y tomando él la palabra, comenzó a enseñarles
diciendo:
Dichosos
los pobres en espíritu, porque
el reino de los cielos les pertenece.
Dichosos
los que lloran, porque serán consolados.
Dichosos
los humildes, porque recibirán la tierra
como herencia.
Dichosos
los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán
saciados.
Dichosos
los compasivos, porque serán tratados con compasión.
Dichosos
los de corazón limpio, porque ellos verán
a Dios.
Dichosos
los que trabajan por la paz, porque serán
llamados hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque el reino de los cielos les pertenece.
Mateo 5:1-10
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